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La experiencia de ver a METALLICA en vivo es intransferible. METALLICA es un fuego que te quema por dentro. Cada show de METALLICA es el show de mi vida. Y luego de estos dos shows, caigo en la cuenta que hace casi 20 años que escucho METALLICA. Eso es mucho tiempo en la vida de una persona.
Ahora dejemos de hacernos los poetas y vayamos al grano. Mucho calor, mucho sudor ajeno. El sonido desde el campo: impecable. El sonido desde la platea: vacilante, iba y venía como el viento. El escenario: muy bajo, la pantalla central muy encajonada, las pantallas laterales muy chicas.
A cierta distancia había eco, algo difícil de evitar en predios tan grandes. Otro factor que atentó contra la calidad del sonido fue que las plateas del extremo opuesto al escenario estaban muy vacías y eso hacía que el sonido rebotara en el concreto en vez de ser absorbido por la gente y sus ropas negras.
Vayamos a los setlists. Me gustó parte del jueves y parte del viernes. La intro, The ecstasy of gold, es genial: METALLICA y yo miramos la misma película. Va creciendo la emoción y empieza el show...
Creeping Death es una canción sumamente efectiva para abrir un concierto, es la punta de lanza que inicia el conteo de víctimas. Todos morimos en la mano de METALLICA.
For Whom the Bell Tolls es EL tema, ese riff es todo. Pero Ride the Lightning es insuperable, siento los flashes detrás de los ojos y todo lo demás. Uno el jueves y el otro el viernes… está bien, los dos juntos hubiera sido demasiado para este pobre corazón.
La rutera Wherever I May Roam me sorprendió. El viernes fue reemplazada por Fuel, canción que a todos los vuelve locos y a mi no me mueve un pelo.
Harvester of Sorrow fue demoledora… Lars ya no tiene piernas pero igual la hace sonar. El viernes en su lugar tocaron The Four Horsemen. Nadie puede oponerse a este himno, y esa es la única razón por la cual no voy a decir una sola palabra más. Hay canciones ante las que uno cierra el orto y punto.
Fade to Black: pura emoción. Todavía recuerdo el show de 1993. La figura de Hetfield (versión pelo largo, barba y bigote) iluminada desde atrás recortada sobre el escenario. Esta es la canción más dumbeta de METALLICA. Puedo explicar por qué, aunque no voy a hacerlo ahora.
That was just your life y The end of the Line fueron dos del último disco que sonaron pegadas los dos días. Aproveché la pausa para respirar.
Sad but True hizo estallar el estadio, los dos días. Una canción medio tiempo pero que siguen haciendo sonar increiblemente pesada.
Cyanide y All Nightmare Long el jueves, Broken, Beat & Scarred y The Judas kiss el viernes, fueron las otras dos pegadas del disco nuevo. Porque lo que no te mata te fortalece. Y a mi el campo no me mató así que acá estoy…
One. Metrallas, fuegos artificiales, luces, más fuego. Contener la respiración y la emoción se hace presente, las piernas de Lars nuevamente ausentes con aviso. Todo un clima creado para darle marco a esta composición que si no te emociona es porque estás muerto.
Luego suena medio acorde y ya sabés que se trata Master of Puppets, esa piedra fundamental en la vida de METALLICA, en mi vida, en la tuya (bah, a vos que estás leyendo esto no te conozco, así que no sé).
Le siguió Blackened el jueves, y Battery el viernes. Siempre me resulta raro cuando Master y Battery suenan invertidas en su orden. Podría decir que preferí Blackened a Battery, pero casi que estaría cometiendo sacrilegio.
Nothing Else Matters, la balada de rigor para que todo heavy con sentimientos derrame una lágrima (el “Sé vos, no más…” de METALLICA).
Enter Sandman… “casi” el punto más alto del show. Es increible ver como la gente literalmente arde en llamas con esta canción.
Al fin, le llega el turno a los covers: uno de MISFITS para el jueves (Last Caress) y uno de QUEEN para el viernes (Stone Cold Crazy).
Acto seguido se viene el viejazo: Whiplash y Fight Fire with Fire (jueves y viernes respectivamente) preparan el terreno para lo que vendrá… miles de tipos actuando como maníacos.
Un breve paso de comedia y empiezan a tocar… Seek & Destroy, el himno inoxidable, indestructible, iniguable y que el thrash metal jamás haya podido dar (el “Deseando destruir y matar” de METALLICA).
Dejando de lado un análisis exhaustivo sobre las frases que tiran al público y los pequeños actos de demagogia de los que ni ellos escapan, me sorprendió la conexión tan directa de la banda con el público.
Esta vez la relación con la gente fue cuerpo a cuerpo, mucho más física, incluso más pasional. Los tipos están enteros y prendidos fuego. Verlo a James dejar la guitarra para cantar Seek & Destroy con los heavies cabeza de la valla es una muestra de eso.
Ahora una conclusión final: Muchos dicen y escriben que METALLICA son Urlich y Hetfield, que el espíritu de Cliff Burton, que los solos de Hammet, que Newsted es una masa, que Trujillo es una bestia y que bla bla bla… pero la cosa es aún más sencilla.
METALLICA es James Hetfield. Punto. METALLICA es eso, es ese loco jinete que se carga en la espalda al resto de la banda y a toda la gente. METALLICA es ÉL.

1 comentario:

  1. Anónimo2/26/2010

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